
Tengo a
María Jesús y a su acordeón comiéndose la cutícula de los nervios. Dice que, después de que
Rosa León, autora de “El brujito del Gurugú”, haya sido nombrada jerifante del Instituto Cervantes, ella, con “Los Pajaritos”, que dónde va a parar, y que, como poco, Secretaria de estado de Cultura, como
Luis Alberto de Cuenca con su “Caperucita feroz”. Pues también es verdad. Y lo que digo yo, qué gusto ser estrella de la canción moñas.
Melody, dentro de unos años, quién sabe si la vemos candidata española a la UNESCO. En cambio, cuando a una le da por ser cantatriz rockera y hacerse unas bulerías por
AC/DC, le dicen que canta con las ingles, no hay derecho. Como la pobre
Sandra de OT, a la que
Risto, al que ahora maquillan frente en exclusividad, le comentó que lo suyo era inguinal, que no vocal. Y no sé ni cómo se atrevió. Supongo que como la mixomatosis conejil le ataca, cosa que salvaguarda con cristales ahumados se lo permite, porque la cordobesa tiene pinta de enviarle a cuatro amigotes, rollo
Ana Obregón, y dejarle hecho un cromo, rodarlo y enviarlo rollo spot en Youtube. Mi íntima
Mó Touron que me la encontré en otro día en Jaime Mascaró para hacerse con unas sandalias con tacón corrido, me dijo que lo adora aunque, si ella es de alguien, es de
Ángel Llácer. Servidora, aussi. Y que
Iván tiene punto. Lo adoptaremos, me imagino. Somos tan maternales y tan nuestras… Hablando de tacón corrido, las juergas que se corre Amy Winehouse no tienen límite. Ya le dije el otro día en Rock in Arganda: “Camyno, no puedes seguir así”. Y ella, sin contestar, con el oxígeno, que, para mí, le echó un anís Chinchón vaporizado. Y, menos mal, porque tenía morros de ponerse a quemar tiendas de campaña y no parar. No entiendo cómo a esta chica en cuestión de semanas pasa de la cárcel a un enfisema pulmonar, luego pega una chufa a un fan, que si saca un diente y se tiñe de rubia, que si tiene una enfermedad en la piel incurable porque el ph neutro se lo pasa por el moño, allá en las alturas... No descansa. Como
Rosa Díez, que con esa melena, debe terminar con la columna hecha una breva. Qué peso y qué espesura. Quien podría descansar es la Selección. Qué aburrimiento. Qué pesados, por Dios. Que se queden en casa ya depilándose las cejas. Eso, por cierto, debió ser lo mismito que pensaría la
Sra. De Bono cuando viera el vestido color salmón de
Elena Tablada en la boda de su hija. Por qué no se habrá quedado en casa pasando la mopa con esas gasas, esos encajes de polietileno y ese rimmel azul. O eso, o exclamó ¡manos a los bolsillos! rollo
María Escario ante un grupito de ecuatorianos que qué más da que fueran embajadores o empresarios, porque si alguien va vestida así es tiene intenciones delictiva. Vestida como
Yolanda Flores en la boda de la Esteban desnudó su alma de asesina múltiple o de obrera de un alto horno porque, con tanto nylon, funcionaría sin necesidad de combustible de la energía estática que debía generar tanta fibra. No me extraña que, con esas confecciones,
Anne Wintour repita vestido. Se sabe protegida por un buen retal. Eso sí, ¿tres veces en una semana? ¿una directora de Vogue America? Esa melena a lo Príncipe de Beckelair, qué oscuras razones esconderá… Es que un peinado sin sentido no nos puede traer nada bueno…
Guti y
Arantxa de Benito, por ejemplo. Esa casa desprende malas vibraciones…
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