Trenza. Quiero trenza de raíz con pasador. Búscamelo repujado eh?! Necesito el mismo efecto que Hellen of Bourbon. Porque yo, otra cosa no pero personalidad, tampoco. Nena, es que estoy liadísima con mi lectura. “La Infanta Elena, la reina que pudo ser”. No puedo parar de pasar página como Isabel Pantoja. Ella, en el amor y el photoshop, tanto que bizquea cual mona chita -¿ese eye linner antracita no te genera desasosiego?- y servidora, en la literatura. Me tiene el relato subyugada, que viene de yugo y yo siempre he sido mucho de sometimientos. Que, ¿quién es la autora? Carmen Duerto, que es un amor, princesa allá donde vaya y reina de las letras, que me lo regaló por mi cumple antes incluso de que el manuscrito llegara a las estanterías. O sea, el no va plus. Con Carmen Lomana y Los Morancos de testigos. Sí. Ellos pueden atestiguarlo. Son rubios like me y solo dicen la verdad y nada más que la verdad. Es lo que tiene la biondez, que no admite dobleces. Asistieron los tres a mi celebración. Muñoz Escassi se nos coló y me mandó callar. Fortísimo. Me quedé sin palabras porque 1) No tengo edad como Gigliola Cinquetti y 2) celebro onomásticas y soy superfeliz. No permito que una ceja depilada me amedrente. Además, estaba a lo mío, a lo que estaría cualquier mujer materialista y consumista como Dios manda, es decir, a no dejar escapar una ocasión tan prometedora como un cumple como la que no quisiera la cosa cuando, precisamente “la cosa” véase “la crema” “el foulard” o “el bolso” es lo importante. El amor dicen que está en el aire, al alcance de cualquiera y qué decirte, moi exclusivista a tope. Por eso, me paseo por la embajada de Francia del bracero de Jean Renó como la Mari Pepa con Don Hilarión y acudo el fiestorro de Mango y Arco marcando tendencia. Matadero, gin tonics de pétalo de rosa, artistas conceptuales y abstractos con instalaciones audiovisuales… Todo muy yo. Muy no sé… Cómo decirte, muy… total. O sea… súper. Por eso, no me pareció nada extraño que Mó Cruz innovara con la mecha californiana y la extensión compulsiva. Era una creación capilar en donde las proporciones se pierden a favor del espectáculo y el más difícil todavía. Sin extensión sería como Yul Brinner. Con ella es Campanilla folk. Arianne Artiles, apostó por la sobriedad de los ochenta, rollo corista Robert Palmer en lycra negra. Con media color visón. La trasgresión en su caso pasa por el color visón. En otro momento, habría cogido una recortada para acabar con ella rollo Valerie Solanas vs. Andy Warhol pero recordé el brillo de la cabeza pensante de Montesinos en Pronovias y esa luz me llamó por otro camino. Como a San Pablo. Él cayó de un burro, yo de mis stillettos. Y eso que, nada que ver con los de Natalia OT en el estreno de Slumdog Millonaire. La première en Londres fue total. Con Natalia haciendo posturitas aquí en las Españas ya te lo digo todo. Cómo será, que me impresionó María Jurado, su melena desafiante y su nariz extralarge…
lunes, 16 de febrero de 2009
Trenzando palabras de amor
Trenza. Quiero trenza de raíz con pasador. Búscamelo repujado eh?! Necesito el mismo efecto que Hellen of Bourbon. Porque yo, otra cosa no pero personalidad, tampoco. Nena, es que estoy liadísima con mi lectura. “La Infanta Elena, la reina que pudo ser”. No puedo parar de pasar página como Isabel Pantoja. Ella, en el amor y el photoshop, tanto que bizquea cual mona chita -¿ese eye linner antracita no te genera desasosiego?- y servidora, en la literatura. Me tiene el relato subyugada, que viene de yugo y yo siempre he sido mucho de sometimientos. Que, ¿quién es la autora? Carmen Duerto, que es un amor, princesa allá donde vaya y reina de las letras, que me lo regaló por mi cumple antes incluso de que el manuscrito llegara a las estanterías. O sea, el no va plus. Con Carmen Lomana y Los Morancos de testigos. Sí. Ellos pueden atestiguarlo. Son rubios like me y solo dicen la verdad y nada más que la verdad. Es lo que tiene la biondez, que no admite dobleces. Asistieron los tres a mi celebración. Muñoz Escassi se nos coló y me mandó callar. Fortísimo. Me quedé sin palabras porque 1) No tengo edad como Gigliola Cinquetti y 2) celebro onomásticas y soy superfeliz. No permito que una ceja depilada me amedrente. Además, estaba a lo mío, a lo que estaría cualquier mujer materialista y consumista como Dios manda, es decir, a no dejar escapar una ocasión tan prometedora como un cumple como la que no quisiera la cosa cuando, precisamente “la cosa” véase “la crema” “el foulard” o “el bolso” es lo importante. El amor dicen que está en el aire, al alcance de cualquiera y qué decirte, moi exclusivista a tope. Por eso, me paseo por la embajada de Francia del bracero de Jean Renó como la Mari Pepa con Don Hilarión y acudo el fiestorro de Mango y Arco marcando tendencia. Matadero, gin tonics de pétalo de rosa, artistas conceptuales y abstractos con instalaciones audiovisuales… Todo muy yo. Muy no sé… Cómo decirte, muy… total. O sea… súper. Por eso, no me pareció nada extraño que Mó Cruz innovara con la mecha californiana y la extensión compulsiva. Era una creación capilar en donde las proporciones se pierden a favor del espectáculo y el más difícil todavía. Sin extensión sería como Yul Brinner. Con ella es Campanilla folk. Arianne Artiles, apostó por la sobriedad de los ochenta, rollo corista Robert Palmer en lycra negra. Con media color visón. La trasgresión en su caso pasa por el color visón. En otro momento, habría cogido una recortada para acabar con ella rollo Valerie Solanas vs. Andy Warhol pero recordé el brillo de la cabeza pensante de Montesinos en Pronovias y esa luz me llamó por otro camino. Como a San Pablo. Él cayó de un burro, yo de mis stillettos. Y eso que, nada que ver con los de Natalia OT en el estreno de Slumdog Millonaire. La première en Londres fue total. Con Natalia haciendo posturitas aquí en las Españas ya te lo digo todo. Cómo será, que me impresionó María Jurado, su melena desafiante y su nariz extralarge…
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