
Bebo para hidratarme. Y para activar la circulación. La de la dermis. Lo necesito. Dos litros diarios. De vodka. Tras la ingesta, se me queda el ojito como a Shannen Doherty. Descompensado. Caído. Independiente. Pero lo mío es coyuntural. Lo suyo es como su perfilado labial. Permanente. Aún así, ella venga a protagonizar Sensación de Vivir, venga a dar el coñazo rollo quinceañera cuando Shannen, cari, ya estás gallineja y tus problemáticas vienen por tu prótesis de cadera… No te lo quería decir, que sabes que te quiero mucho, pero es que me has puesto cardiaca. El caso es que, a su vejez y con el ojo mirando pa’ Cuenca, de piscina en piscina va por toda la orilla, con la falda remangada y enseñando la pantorrilla. Y yo, aquí, con la piel desinfectadísima gracias al alcohol, pero sin televisioncita que me alumbre. O sea, aún por descubrir, ignota y desconocida. ¡Por Dios, un programa para septiembre! Desde aquí, a quien competa, estoy dispuesta a que Risto me vomite encima si es necesario, pero que me den un programa. No hay derecho que Paquirrín, con esa tripa, con ese entrecejo, con esa mirada pequeña y perdida, con esos bracitos también pequeños y perdidos, vaya a convertirse en estrella de las pistas de baile y que servidora esté como Rania, gastándose el producto interior bruto de Jordania de Zara en Zara y me tiro en H&M porque me toca. Que tengo a mum preocupadita perdida. Que el otro día la pillé comunicándose con la suegra de Amy porque ambas dicen que no hacen carrera de nosotras. Conmigo, por mi insatisfacción televisiva. Con Amy, por su afición al Tenn con bioalcohol que, bien mirado, es biodegradable y, eso, les tendría que reconfortar porque lo que le gusta a Amy el medio ambiente no lo sabe nadie. Pero ¿Y lo mío? Llamé a Camyno y la tranquilicé porque estaba a punto de meterle dos tortas a un recién nacido que tenía a mano. “Tú, cálmate, cari, que tu suegra, si hasta ahora estaba cieguecita como una topa mientras tú te comías el brezo y el mantillo en busca de nitrito monosódico, tampoco es que ahora, de repente, se vaya a enterar mucho… Ahora bien, solucióname lo mío. Dame un poquito de aliento”. Me lo dio y caí fulminada. Como una chinche. Nanosegundos antes de perder el conocimiento intoxicada descubrí que ella, aún sin cantar, puede tragarse una cerilla y flambear al respetable en pleno concierto y queda precioso pero es que yo soy rubia… No puedo salir anunciando un tinte color chocolate como Pe, que mira que es feo y sin sentido ese tono… Me falta autoafirmarción, aunque determinación tengo. Estoy segura de que si llegara al estrellato tendría muchos peajes que pagar. Qué sé yo… Taconcitos per secula seculorum, rollo peep toe Letizia stile o tacón corrido tipo Sarkozy, que hace el juego del tobillo una cuarta más abajo de la rodilla… Una separación en ciernes como la de Arianne Artiles/Fonsi Nieto por un quítame allá esos cañotes de la ceja o tipo Madonna/Guy Ritchi, que me cuesta saber quién es él y quien es ella pese a que el hermano de la reina del pop diga que para reina él… Incluso, estaría dispuesta a que me sacaran una leyenda negra, como a James Stewart de quien, dice, que detrás esa carita de oveja, se ocultaba un lobo hambriento y estepario… Me da igual. I want to be famous. Lo único que me da miedo es el efecto rebote también llamado Ronaldo. Mira que si consigo la fama y luego engordo sin sentido y me sale el cabello afro.




