jueves, 20 de noviembre de 2008

Las Sensaciones de Suárez


Isabel no perdía comba. Me sentía escrutada, violada, incluso, por su mirada lasciva y oriental. Notaba cómo sus ojillos afilados como alfileres prendían mis movimientos, mis aleteos de tierna mariposilla en el Paraíso de la Creación. Ligera, elegante, grácil. Mis muslos desnudos y turgentes, sólo arropados por una delicada muselina, y mis pechos, escondidos entre mis cabellos, competían en blancura con las perlas tahitianas; en firmeza con los ópalos y topacios; en sensualidad con el rubí y el oro; y en pureza con el platino y los diamantes. Entendía perfectamente a la Preysler, la verdad -Clarividencia, también. Fuerte eh?- Mucha casa, mucha casa y de negro cocktail y melena lacia. Servidora, en cambio, era como una virgen tebana recién ascendida al Olimpo de los dioses... Y ¿cómo podría sentirme de otra manera si no? Mi cuerpo ondeaba entre urnas de cristal que guarecían la última colección de joyas de Suárez: Elite, ¿Qué fuerzas de la naturaleza se ocultaban entre aquellas caras y aquellas aristas para hacerme sentir tan deseable? El puñito de Carmen Duerto me contestó certeramente: 1.) De fuerzas de la naturaleza, pasando. Aquí, lo que importan son las manitas y el exquisito gusto de quién las engarzó. Así que, carcaj de Diana Cazadora, y a por Emiliano Suárez, que está ideal con su traje de David Delfín. 2.) Isabel Preysler no te mira. La que bizquea eres tú y, por cierto, que Eduardo Punset dedique un monográfico a su cutis sobrenatural. 3). Cari Lapique te lleva llamando 20 minutos. ¿Te confunde con Nana Mouskouri? No, Cari me adora y yo a ella pero, estás en lo cierto, mi aspecto es el de la Mouskouri, que no sé si era tebana o virgen pero tenía una pinta monja pagana total. La Cortázar asintió a tanta verdad junta mientras daba un golpe de melena rollo Marisa Jordi de Borbón pero en rubio y consideré que debía darme al joyón y/o al rumor de altos vueltos. Nada de Raqueles Mosqueras y cuitas como ¿fue Mimosín o clembuterol lo que anegaba su estomaguito? Sino más bien ¿quién se acolgaja en la trenza de doña Elena? Hipótesis muchas, confabulaciones, varias, y dudas, todas....
Y si preguntaba a Blanca de Irujo que sabe de rupturas y noviazgos veloces? La vi con cabellos foscos y de poca confianza. Y a Naty Abascal? Malmetería mucho dado que es íntima de Don Jaime? No me atreví. Me impusieron sus botines con lazada coral a juego con su Lacroix. A quien le dijeras que hace dos días tenía el hígado como una piedrecita pómez... Precisamente el mismo tono que el del vestido de Adriana Abascal de Villalonga, reina por siempre de Telefónica... Aunque para regia, mundana, pero regia, ni el brocado de Hannibal Laguna de Mar Saura, ni el caderón de Terelu en plan Menina austriaca, ni la chaqueta de punto plateada de Beatrice d'Orleans o el traje azul petróleo de Boris Izaguirre: Isabel Preysler. Hasta los cámaras pedían su atención llamándole Señora. Lástima que tuviera que salir corriendo. Tenía que preparar los sandwiches y los gusanitos del cumple de Tamara porque es mater amantisima y yo no llevaba ningún tupper que prestarle... Menos mal que me quedaba la ensoñación. Y Suárez, que como París, bien vale una misa.

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