jueves, 6 de noviembre de 2008

El pelling y la vida interior


Cómo me gustaría tener vida interior. Hija, no sé, encontrarme en una disyuntiva moral y/o ideológica. ¿Obama o McCain? ¿Sí al matrimonio desigual? ¿la Duquesa de Alba tiene derecho? ¿Mari Jose Campanario: cárcel sí o cárcel no? ¿A qué huelen las nubes? Pero, nada, servidora no tiene estados de ánimo, tiene estilismos y, cari, debo decirte mientras me haces el pelling químico que, para el cutis, no hay nada mejor que lo natural y lo congénito. A Dios gracias que tengo este karma tan ideal. Esto es: dado que no tengo interior, todo me lo echo encima, o seasé, en el exterior. La parte interna me la cultivo, rollo cupletista. Sí, nena, como Olga Ramos y aquel bonito tema: “Tengo un jardín en mi casa/ que es la mar de rebonito/ no tengo quién me lo riegue/ y lo tengo muy sequito”. Yo, seca, véase, con escamaciones, tengo la gargantita, por eso estoy to’l santo día como Sue Ellen en Nochevieja. Y gracias a que estamos en crisis y el luxury vive horas altas, esta semana tuve 1) la oportunidad de ponerme morada en la second hand de Las Rozas. 2) la satisfacción de burbujear entre cavas y conocer a una gran señora, Mari Mar Raventós, con masia y todo que lo hiperflipas. Seny y diseny. Laura Ponte se vino conmigo. Es fascinación lo nuestro. Ella, la pobre, venga a hablar de la Reina y, en consecuencia, venga a desmentir. Es que Pili Urbano es mucha Pili. Que si Doña Sofía monta en burro sin descanso. Que si en Grecia batía yoghourt. Que si cada vez que hay Gay Pride le cortan la Gran Vía y no hay forma de entrar en Loewe. Sus cuitas. Sus problemáticas. Pues te digo mi verdad, no sé si son las de la Reina o las de Pilar Urbano o las de Linda Hunt en El año que vivimos peligrosamente o tal vez en el Planeta de los Simios. Aunque, también te digo, son cuitas y punto ¿No dice la Campa que le piden más años de cárcel que a un pederasta? Populista y demagoga que es ella. Pero, oyes, cada una es cada una. Otro punto. ¿Tú te crees que casi le pregunto a la Reina por su tema? En el estreno de El Greco, mientras que a Maribel Verdú le daban un homenaje. ¿Que por qué fui a ver a Doña Sofía cuando podía leerme las memorias de la Enríquez y Emilito Oliva, que los adoro, y dejarme de mamarrachadas? Nena, culpa a mi vida exterior. Al lado de Juan Diego Botto en versión “pido en el Metro” o “vendo 2 bragas a 1 euro” luzco más que con Maribel vestida de Mariella Burani. Ahí te lo digo todo. Estuve por regalarle al mayor de Cristina Rota el nuevo perfume de David Bisbal pero me apiedé de él no fuera que conociera a una Elena Tablada de mercadillo y se diera al consumismo con lo que él es de koljovita. Si es que otra cosa no seré pero, a piadosa, no me gana nadie. Ni Pitita con sus dos metros de cardado en ascensión mariana que esa consistencia es milagrosa. Y hablando de milagros, de cristiandad y de caidas en el pecado: la Infanta Elena. Esos estilismos responden a los peores efectos colaterales de un divorcio en el seno de una Familia Cristiana. Allá Sienna Miller con su anglicanez, su Balthazar Getty y sus leggins pero, ¿adónde vamos a ir a parar en las Españas? Por favor, que alguien con cordura nos devuelva a Don Jaime. Si no hay cohabitación que no la haya pero, que mande los dress codes principescos via email. O que alguien le regale el libro de Amancio Ortega y se lo grape a la trenza. O que un niño de Naty se pase por Zarzuela’s Palace. Por cierto, termina rápido que he quedado con la Abascal a comer. Pollo cocido con arroz blanco. Tenemos, ambas, la vesícula fatal.

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