viernes, 3 de octubre de 2008

El cine y los rulos


¿Cari me has cogido los rulos? ¿Gordos y espesos? No quiero rizo pequeño que luego los empresarios de buen ver me confunden con la Duquesa de Alba y me tiran los trastos… ¿Me llevarás ahora al secador centrifugado, no? Lo que me gusta a mí este aparato porque, con todos estos archiperres y el run run, me parece que voy hasta a despegar. Yo, te prometo que, con traje sirena, soy igualita que R2d2. Qué personaje tan lleno de vida en qué filme tan emotivo. Me ofreció el papel George Lucas, que siempre confió en mis dotes del Actor Studio donde por cierto, Paul Newman, el pobre, me invitaba a panchitos pero, hija, llegó una enana con inglés y me arrebató el papel. Lo mismo que Elsa Pataky. Otra enana con inglés que me dejó con dos palmos de narices cuando se enrolló con Adrian Brody, a sazón, con dos yardas de narices. Pero, ahora, ahí la tienes a La Pataky, con ese chalequito de piel que no se lo quita ni para replantar geranios que ¡ojo! cómo debe oler ese conejo… El caso es que yo le habría dado al robotito de Stars War mi toque español. Mismamente, con una redecilla como ésta y unos madroños en vez de rulos, que, volviendo a la Pataky, y en descargo suyo, debo decir que ella intenta lo mismo. Se recorre el castillo de Connecticut pa’rriba y pa’bajo con otra cosa muy nuestra: eye liner interno reivindicado el rollo taurino o a Mari Ángeles Grajal, que hay que joderse homenaje terrible. Menos mal que no le da por el maquillaje extraterroso. Esperanza Aguirre ya se lo puso todo en el estreno de Sangre de Mayo, muy mona pero qué consistencia de make up. Eso, el maquillaje en polvo, mejor con laca espolvoreada. Ya le llamaré para contárselo. El caso es que Elsa se marchó de España por el mismo motivo que yo dejé el cinema. Que estaba harta. Harta de Guerras Civiles, postguerras, transiciones y barrios marginales. Harta. Una cosa es una cosa y otra cosa es esto que, niña, qué fatalidad, ¿Tú no estás apestada con tanto compromiso social? Cuánto gris marengo y cuánto yoghourt Clesa ¡Que alguien nos ayude! Y viene entonces José Luis Garci, que esa melena, darling, ya me dirás si es tinte o no pero, yo la veo caoba en las raíces, y nos trae otra Guerra. La de la Independencia. Ahí fue donde ví a nuestra Presidenta. Con Sara Montiel, con una manita de Baldosinín en el moflete, y a Larrañaga, con cutis color fucsia. Vale que Garci se permite lujo de vestuario pero, por Dios, cuánta tela de saco, cuanta ceja poblada… Llevo ya 17 visionados de “Sexo en Nueva York. La película” porque no puedo más. Y en los intermedios, espero a que Ana García Obregón se desmoñe viva con una extensión enredada en esas rodillas huesudas y sin sentido en MQB. Es lo único que me entretiene. Por cierto, cuando salga de su reclusión, ya entrenada, podrá hacer de teenager en High School Music. Estuve el otro día en la premiere como una quinceañera más y debo decirte que los actorcitos protagonistas –que no me interesan nada- están como abuelados, consumidos y con cara de hambre. Total que, con esos aspectos, Ana podría hacer incluso de recién nacido. Como Fran Rivera, que también tiene tamaño de bebé y ya lo he visto en ese musical dos veces. Otro que no soporta la marginalidad y es como yo o una gitana: le encanta la lentejuela y el dorado.

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