jueves, 26 de junio de 2008

Miembros y miembras del cine


Acabo de concluir que, dado que el cine convencional pasa de mí y visto que tengo una mente para los negocios y un cuerpazo para el pecado, el porno es mi única salida. A ver si Rocco Siffredi me ensarta en una película -de introducir, digo- o el napolitano Mario Salieri, sancto sanctorum, me convierte en su musa y me lleva a Capri. He pensado que, a estas alturas, aprenderme un diálogo profundo, me la pela, y además, que no veo sin gafas de cerca. Total que, en culos y punto. Y, luego, te vas acolgajando por intuición los miembros y miembras de la película y quedas divina. Y relajada. Eso lo he hecho por vicio, así que por obligación, me pinto sola. Necesito un buen plataformón. Porque ¡ojo! lo que les gusta a las actrices porno una plataforma de metacrilato, con purpurinas, lazos y hasta una señora de Murcia bailando una jota en el empeine. Vale que Anastasia Mayo, que mide 0,90, las necesite pero, y ¿todas la demás? ¿Salma de Nora? ¿Claudia Claire? ¿Dunia Montenegro? Un suje, la primera; un tinte, la segunda; y un nuevo peluquero, la tercera, vale, pero, ¿Esos zancos? No. Tuve la oportunidad de fijarme anoche en la entrega de los Premios Ninfa, los galardones más importantes del género en España porque resulta que el Festival Erótico de Barcelona se nos ha trasladado a la capital ¡Viva el centralismo! La cinta The Resolutions, de Roberto Valtueña, fue la gran ganadora con cinco Ninfas y Salma fue Premio a la Mejor Actriz, Dunia lo fue de reparto, Anastasia, lo obtuvo por aclamación del público... Pero, ya sabéis que, a mí, los premios, ni fu ni fa. Aparte, que el galadón era un confrecito con un preservativo. Y una cosa debo decir: los cofrecitos van o con un anillo con un diamante del tamaño de un garbanzo o con un anillo vibrador con un diamante del tamaño de un garbanzo. Osea, que el diamante, fijo. Para látex, ya tengo la redecilla de los rulos. El caso es que si por algo me caracterizo es por mi interés por las cosas supérfluas, véanse las lacas, los nylons, los cardados, las cejas depiladas, los meñiques prietos, el font du teint espeso, las pelotillas de rimmel.. Pues, anoche, todo eso, me importaba un pimiento. Es cierto que no se me pasó por alto que Rocco moldea con excesiva delectación su tupé principios de los 90 style. Tiene que tener la muñeca de un grosor mayor que el resto de mortales, claro, de tanto manejar el cepillo de rulo. De hecho, es muy rollo look Santa Bárbara. A Tony Rivas también le hacía más alto, como la cámara siempre lo coge con un contrapicado, todo le sale, ¿cómo decirlo? ¿Más largo? A Max Cortés también es más fácil saltarlo que rodearlo, esos hombros deben aparecer en el libro Guinness. Y Nacho Vidal se ha teñido de platino y parece más el replicante de Blade Runner, rollo asexuado, que la mayor estrella del cine X patrio... Aún así, servidora estaba con la cabeza en otra parte, ni el cocktail de mariscos con salsa rosa me hizo desviar la mirada. No podía apartar la pestaña de un determinado sitio de la anatomía masculina... Y ¿la cartera no se llevaba en el bolsillo de atrás?

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